martes, 20 de enero de 2015

Prisionera de la mente...


Encerrada, prisionera de mi mente y estas cuatro paredes. En la soledad de la habitación me siento única en el universo. Aún cuando el todo que me rodea pertenece al mismo cielo. Me siento en este silencio atronador y no soporto mi dependencia de los demás. Recuerdo cada diferencia que nos separa, una extranjera en casa. Me siento con tantas personas a mi alrededor y mi siento sola entre tanta gente. 


No captó sus palabra ni el sentido de sus frases rebuscadas. Los sonidos emitidos de sus labios son una red de araña que no logró atizar con claridad. Me veo perdida en el sillón que era mi favorito. Los objetos perdieron la familiaridad que de niña me embargaba. Mis pensamientos un laberinto donde me pierdo con facilidad. Intentó hablar y nadie parece entender mis palabras.

 Son todos estos cambios que llegan a la vez, que hacen cuestionarme hasta mi forma de ver. Volátil actitud me alejo por voluntad de este mundo que me parece extraño y ajeno a mi pensar. Lleno de falsedades y mentiras. Lleno de materialidades y superficialidad. Mis sentimientos cada vez que fueron expuestos soportaron el desgarrador desprecio y los oculto hasta entenderlos. Pregunto y no encuentro respuesta clara de cosas que me pasan. Las personas desvían la mirada, las respuestas son vagas. No me identifico con estos seres supuestamente pensantes que me rodean. No reconozco la autoritad de códigos morales creados muchos años atrás por personas que sólo querían poder y gobernar. No conozco la importancia de mantener las apariencias cuando es mi corazón el que actúa sin consultar normas no escritas que restringen su amar.

 Miro al cielo y no veo estrellas. Miro al horizonte y no esta el sentimiento de esperanza. Mantengo mi mente enfocada analizando las diferencias y me siento más pérdida antes. Me enojo con facilidad al no poder disponer de mis palabras que son tiradas a la basura. Nadie parece prestarme atención real y me frustra mi ahora invisibilidad. 

Liberó mi mente de estos pensamientos y busco desesperadamente una similitud para sentirme nuevamente de este planeta. El exterior es indivisible pero el interior lo separa un abismo sin fondo.
 En un par de ojos marrones que suelen hablar sin decir nada, encuentro el vacío y la desesperanza. No hay sueños porque el no haber cumplido algunos oscurecio el alma. Ahora sigue los patrones sin cuestionar y los estereotipos como copia sin variar. 


Cambio de dirección y me topó con una mirada llena de muchas palabras estancadas. Sus labios finos permanecen sellados y me doy cuenta que no se diferencia a mi más que los demás. Una sonrisa cansada adorna el rostro y la cabeza siempre en asentimiento. Quiero gritarle y decirle que me hable y diga su verdad. Pero en sus ojos sólo esta la rendición a su posición en esta mesa de esqueletos. 


Observó esa que le habla y la noto perdida en sus supuestas virtudes. Esta allí creyendo mejor de lo que es. Para al final no ser nada. Su mirada por segundo la traiciona y es que ese hablar y hablar es su mecanismo para poder ocultar su propia miseria e inutilidad. Su inconformidad y falta de valor para luchar por lo que desea. 


Miro aquella que tiene mirada ensoñadora y sonrisa alegre. Habla como si no se desenvolviera en este mundo. Sino en su utopía. Vive entre fantasías divertidas. Simplemente vive su vida. 



Sigo observando y analizando. Y me sorprendo al descubrir que esas maneras de actuar son caparazones para protegerse del exterior. Cuando en realidad debería protegerse de su interior.


2 comentarios:

  1. Hola, guapa!

    Cuánto tiempo sin saber de ti!

    Tengo un nuevo concurso en el club al que perteneces. Te dejo el enlace por si te interesa:

    http://elclubdelasescritoras.blogspot.com.es/2015/01/te-gustaria-conseguir.html

    Saludos y feliz jueves!

    Pd: Si no te interesa participar pero, en cambio, sí quieres ayudarme a promover mi novela, te estaría muy agradecida si lo hiceras!

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  2. Cierro mis ojos y mi alma me abandona y se aleja, prometí no bajar la guardia pero el límite del precipicio está solo a un paso más, me falle a mi mismo, lo que tanto me atormentó hoy escapa de mi pecho, soledad ven a mí e invade mi mente, siento un inesperado alivio, luché lo que tuve que luchar y hoy abro los brazos pues solo flotaré a la deriva en un obscuro mar sin nada mas que esperar...

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