Es una cueva. Un abismo. Es la encrucijada o la bifurcación de mi vida. Es el hoy divido en mañana o en el podría. La cuerda de salvación no va atada al tic tac del reloj, medida sin embargo, por el latido de mi corazón. ¿Es el extremo opuesto a mi realidad o al delirio social? ¿Es la razón el motor? Son mis decisiones la luz del camino. ¿Que ocurre con el shock de incumplir tu condición? Es la vía más rápida para retornar a mi comodidad. Es la falla de mi instinto que dio un paso al frente cuando debió quedarse quieto. Los caminos tropiezan y se encuentran. Se alejan entre ellos y me deja una infinidad de pasos por dar. Es el momento. No el que viene ni el que se va. Es lo único que puedo tomar, el único aire que respiro y me deja avanzar.
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