Encerrada, prisionera de mi mente y estas cuatro paredes. En la
soledad de la habitación me siento única en el universo. Aún cuando el todo que
me rodea pertenece al mismo cielo. Me siento en este silencio atronador y no
soporto mi dependencia de los demás. Recuerdo cada diferencia que nos separa, una
extranjera en casa. Me siento con tantas personas a mi alrededor y mi siento
sola entre tanta gente.
No captó sus palabra ni el sentido de sus frases
rebuscadas. Los sonidos emitidos de sus labios son una red de araña que no
logró atizar con claridad. Me veo perdida en el sillón que era mi favorito. Los
objetos perdieron la familiaridad que de niña me embargaba. Mis pensamientos un
laberinto donde me pierdo con facilidad. Intentó hablar y nadie parece entender
mis palabras.
Son todos estos cambios que llegan a la vez, que hacen
cuestionarme hasta mi forma de ver. Volátil actitud me alejo por voluntad de
este mundo que me parece extraño y ajeno a mi pensar. Lleno de falsedades y
mentiras. Lleno de materialidades y superficialidad. Mis sentimientos cada vez
que fueron expuestos soportaron el desgarrador desprecio y los oculto hasta
entenderlos. Pregunto y no encuentro respuesta clara de cosas que me pasan. Las
personas desvían la mirada, las respuestas son vagas. No me identifico con
estos seres supuestamente pensantes que me rodean. No reconozco la autoritad de
códigos morales creados muchos años atrás por personas que sólo querían poder y
gobernar. No conozco la importancia de mantener las apariencias cuando es mi
corazón el que actúa sin consultar normas no escritas que restringen su amar.
Miro al cielo y no veo estrellas. Miro al horizonte y no esta el sentimiento de
esperanza. Mantengo mi mente enfocada analizando las diferencias y me siento
más pérdida antes. Me enojo con facilidad al no poder disponer de mis palabras
que son tiradas a la basura. Nadie parece prestarme atención real y me frustra
mi ahora invisibilidad.
Liberó mi mente de estos pensamientos y busco
desesperadamente una similitud para sentirme nuevamente de este planeta. El
exterior es indivisible pero el interior lo separa un abismo sin fondo.
En un
par de ojos marrones que suelen hablar sin decir nada, encuentro el vacío y la
desesperanza. No hay sueños porque el no haber cumplido algunos oscurecio el
alma. Ahora sigue los patrones sin cuestionar y los estereotipos como copia sin
variar.
Cambio
de dirección y me topó con una mirada llena de muchas palabras estancadas. Sus
labios finos permanecen sellados y me doy cuenta que no se diferencia a mi más
que los demás. Una sonrisa cansada adorna el rostro y la cabeza siempre en
asentimiento. Quiero gritarle y decirle que me hable y diga su verdad. Pero en
sus ojos sólo esta la rendición a su posición en esta mesa de esqueletos.
Observó
esa que le habla y la noto perdida en sus supuestas virtudes. Esta allí
creyendo mejor de lo que es. Para al final no ser nada. Su mirada por segundo
la traiciona y es que ese hablar y hablar es su mecanismo para poder ocultar su
propia miseria e inutilidad. Su inconformidad y falta de valor para luchar por
lo que desea.
Miro
aquella que tiene mirada ensoñadora y sonrisa alegre. Habla como si no se
desenvolviera en este mundo. Sino en su utopía. Vive entre fantasías
divertidas. Simplemente vive su vida.
Sigo
observando y analizando. Y me sorprendo al descubrir que esas maneras de actuar
son caparazones para protegerse del exterior. Cuando en realidad debería
protegerse de su interior.
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